Biblioteca Popular José A. Guisasola

Campus virtual
Coordinadora: Julia Martín
Tallerista becada: Mónica Yacob



Se acercaba el final, yo lo presentía. Mi hijo tenía una enfermedad terminal. Era un laberinto, su laberinto.

Me preguntó esa tarde:

—¿Vamos a dar una vuelta?

—Sí, vamos.

Sabía que era la despedida y dijo:

—Ma, me voy, me cansé de vivir.

Yo, llorando, intenté interrumpirlo.

—Dejame hablar, mamá, no quiero que llores, me voy en paz.

La tarde iba cayendo y pensé que tenía que dejarlo hablar porque todos tenemos derecho a despedirnos.

—¡Mamá! Escuchame. Quiero que hagas todo lo que no pudiste hacer por cuidarme.

—Nooo, no te vayas.

—Sí, mami, me voy. Quiero que viajes.

Yo solo miraba al joven valiente que era mi hijo, sus palabras iban a ser que fuera más fácil mi futuro.

—No quiero viajar.

—¡Mamá!, escuchame, ésta es la despedida.

—No, ¿y yo?

—Yo nada, mamá, quiero que escribas.

—No necesito escribir, quiero que no te vayas.

—Se feliz, mamá, viví para vos.

—No, hijo, ¿con quién jugaré ajedrez?

—No es necesario jugar ajedrez.

—¿Qué haré sin vos, hijo?

—Date cuenta, estoy cansado, ya sabíamos que esto pasaría.

—Sí, pero es duro.

—Mamá, quiero que no llores. Cuando mires los ojos de tu nieta, veras los míos. Quiero que mires el cielo, yo estaré ahí.

—¡No!¡No! ¡Noooo! Grité llorando.

—Sí, mamá, no vayas al cementerio, mi tumba estará vacía.

—No digas eso, no morirás.

—¡Te quiero, mamá! Se fuerte.

—¡No puedo! ¡¡¡No puedo!!!

—Sí, mamá, sos muy fuerte y te queda gente por cuidar.

—Basta, hijo, no sigas.

—Seguiré. Cuando me vaya me encontrarás en el viento y sonríe, mamá, nunca pierdas la risa.

—Te quiero, hijo.

—Yo también, mamá. De esto no hablaré más.



Cinco días después, mi hijo murió en paz.


Octubre de 2013





Texto: Mónica Yacob
El Perdido, Junio 2016






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Créditos: BibliopequeVAGABUNDIA Codrops ❘ Ilustración: ©Sofía Escamilla

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